"Mike, ¿estás seguro que vamos
en la dirección correcta?” Preguntó Dan. “Pensé que tú estabas guiando."
Dijo Mike. “¿Qué? ¿No eras tú el que estaba guiando? Ahora que vamos a hacer.
Estamos congelándonos, no tenemos un mapa o internet y no tenemos ni la menor
idea de donde estamos.”” ¿Que más podría ir mal?” respondió Dan.
Mike y Dan eran dos niños de 15 años
que iban a una fiesta de cumpleaños de un amigo pero se perdieron al pasar un
bosque grande y tenebroso. Eran las 12:00 de la noche, el 11 de noviembre. Todo estaba lleno de nieve. Después de caminar por 15
minutos, algo le llamo la atención a Mike.
“Dan, mira eso. Es una casa. Entremos si no te quieres
congelar del frio.” dijo Mike. Era una casa de 2 pisos echa con madera que ya
estaba vieja. Tenía poquitas ventanas pero no se podía ver nada atreves de
ellas porque estaban muy sucias. Se notaba que nadie vivía ahí porque la casa
no estaba en un buen estado. “No creo que sea una buena idea.” Respondió Dan.
“Sólo sigamos. Tal vez ya estemos cerca.” “No, escucho música. Vamos Dan, nos
vamos a congelar si no entramos de una vez.” dijo Mike “Ok, ok. Sólo tengamos
cuidado.” dijo Dan.
Mientras se
acercaban a la casa lentamente, sentían unos escalofríos. Pisaron la madera y
escucharon el crujido. Justo cuando Mike iba a abrir la puerta, se abrió sola.
“¿Que fue eso?” pregunto Dan. “Tal vez fue el viento.” Dijo Mike. Entraron a la
casa. Vieron dos caminos oscuros. Los dos llenos de sangre. Había velas
apagadas en todo el camino. El techo y las paredes llenas de telarañas. De
repente, vieron un movimiento rápido en la oscuridad y al mismo tiempo
escucharon un grito agudo desde lejos. “Mike que…” “¡Tenemos que salir de aquí!” interrumpió
Mike. Intentaron salir pero la puerta se cerró. Una fuerza invisible los tumbó
a los dos y los arrastró hacia la oscuridad mientras gritaban del susto. Nadie
los volvió a ver nunca más.
FIN

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