La resurreción de Hirosima. Fernando López.


 


Un día 6 de agosto del año 1945, Hiroshima quedo en oscuridad y la más absoluta destrucción; mucho tiempo después cuando todo parecía normal, en las noches y en los días, empezaron a verse cosas extrañas de otra época. A los fantasmas se les veía deambular por las calles oscuras en la noche y durante el día atravesando paredes. Se veía desesperación en su translucida cara.
 
Todos se dieron cuenta que eran los fantasmas del trágico pasado, y que ellos buscaban sus viejos hogares y sus familias. Pero toda era tan diferente, que no lograron encontrar nada de lo que en su tiempo ellos tenían. Todo cambio y empezaron hacer ruidos por las noches abriendo puertas, golpeando ventanas, rompiendo cosas. La gente empezó a temer de todo esto.
 
Y la gente empezó a temer todo esto. Pues creían que los fantasmas podrían ser agresivos y atacarlos a ellos; la gente buscó la manera de enfrentarse con sus miedos, pero no sabían cómo,  pues el miedo era más grande que su voluntad, ¿cómo puedes enfrentar algo que en realidad no existe ni puedes tocar? Pero había que tratar de resolver este dilema. La gente sabía la tragedia que había sucedido muchos años atrás. A la vez entendían que aquellos fantasmas sufrían la terrible perdida.
 
Cada una de las personas en sus hogares se enfrentó a sus propios miedos y decidieron hablar con ellos pero ¿cómo hablar con los fantasmas si ellos sólo hacían ruidos al atravesar paredes, ventanas, puertas y todo lo que estaba frente a ellos?; la gente solamente era testigo mudo e incrédulo de lo que veían con temor. En cada familia levantaron la voz buscando que los escucharan y tal fue su sorpresa que al escucharlos se enfrentaron a ellos cara a cara. Con ojos desorbitados cara fría y petrificada pero aun así les preguntaron que buscaban  y les dijeron que esos ya no eran sus hogares, que no existía nada de lo que ellos buscaban que por favor los dejaran vivir en paz.
 
 Pero los fantasmas reaccionaron de forma muy violenta destruyendo todo buscando derrumbar las casas. La gente trato de proteger todo de su humilde hogar. Y con gritos fuertes les gritaron “No podrán quitarnos nuestro hogar” y para su sorpresa se detuvieron y quedó en silencio. Poco a poco se reportaron muertes alrededor de los vecindarios. No sabían que estaba sucediendo. Todos tenían miedo y temor. No pararon las muertes cada día más y más. Pasaron meses y meses y toda la gente  estaba falleciendo muy rápido. Un día escrito en la plaza de la ciudad con sangre había un mensaje que leía “Adiós”. Nadie sabía que trataban de decir. Cuando llego la noche se escucharon gritos sin parar hasta que callaron. Desde ese día nadie sale de sus casas. Parece de nuevo como si fuera un agosto 6 del año 1945…
 



 





 

Fernando López. Grado 7.

          

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